Miedo a los petardos y fuegos artificiales

¿Tu perro tiene miedo a los petardos y fuegos artificiales?, ¿Ves como el pobre animal se esconde o se pone a temblar cuando llegan las dichosas festividades en las que la gente hace explotar los dichosos cohetes?

En las ciudades y pueblos hay momentos del año en los que, con motivo de las fiestas patronales, la Navidad o la excusa que sea, se utilizan cohetes y petardos como método de «diversión». Nunca he entendido muy bien que sentido tiene hacer ruido ensordecedor como método de entretenimiento pero, partiendo de la premisa de que no es ilegal y que tenemos que adaptarnos a vivir en sociedad, vamos a ver de qué manera afectan estos ruidos a nuestros perros y qué podemos hacer.

Según animal-ethics los daños que ocasionan en nuestros animales los petardos y cohetes (además de ruidos estruendosos que seamos capaces de generar) son: Daños físicos a los aparatos auditivos; Miedo y estrés; y, además, Efectos nocivos por partículas químicas.

En el caso de los perros, sus oídos son extremadamente sensibles, ya que son capaces de percibir tres veces más frecuencias de sonidos que los humanos. Ante la imposibilidad de escapar de esos sonidos, se genera en ellos estrés, miedo, agobio, ansiedad…. Emociones que no suelen ser capaces de encauzar. Las reacciones más comunes son: paralización, escapar, esconderse y/o temblores. Ante la imposibilidad de encauzar este miedo, como podríamos hacer los humanos, dado que no tienen desarrollada esa capacidad de respuesta cognitiva, podemos imaginarnos el sufrimiento del animal.

Vamos a hacer dos planteamientos de solución: el primero es trabajar paulatinamente cuando podamos disponer de distancia en el tiempo; el segundo método consiste en mitigar esa ansiedad con tratamiento cuando ya estamos en la fecha de los estruendos.

Primer caso – trabajar paulatinamente:

Previendo que hay épocas del año significativas (por ejemplo la navidad) en las que sí o sí, vayamos donde vayamos habrá petardos, nuestras medidas irán enfocadas a ir acostumbrando al perro paulatinamente a sonidos estruendosos de menor intensidad para, paulatinamente, ir subiendo su potencia.

Estos ejercicios hay que hacerlos con mucha distancia en el tiempo (bastantes meses). Planteamos ir acostumbrando al perro durante los paseos relajantes a algunos ruidos de muy baja intensidad para ir paulatinamente aumentando. Las dos variables a manejar son la distancia y la intensidad

Ejercicio 1 – PALMADAS –

Durante el paseo, a distancia vamos dando alguna palmada y actuamos como si no pasara nada cuando el perro nos mire. Con el tiempo, nuestro perro se habrá acostumbrado a esas palmadas y podremos irnos acercando un poco a ellos y seguir paulatinamente. Si observamos que el perro se inquieta demasiado, habrá que golpear más flojo o alejarnos más.

Ejercicio 2 – PETARDOS DE CONTACTO –

petardos de contacto o ajitosSon esos petardos que estallan al chocar contra el suelo. Sólo cuando el perro ya esté trabajado y no se inquiete con las palmadas, empezaremos a utilizar este sistema. Debemos empezar por los más suaves, los que menos ruido hagan.

Haremos lo mismo, durante el paseo relajante del perro, a mucha distancia lanzaremos lejos del perro alguno de estos petardos. Si vemos que se inquieta tendremos que usarlos desde más lejos. La idea es que el perro siga haciendo su paseo relajante de olfatear sin alterarse. Aquí es muy importante la observación del animal y leer sus reacciones.

A medida que vaya acostumbrándose a estos ruidos podremos – paulatinamente y poco a poco – ir acercándonos al animal. Este trabajo debe llevarnos algunas semanas.

Cuando el perro esté muy acostumbrado a estos petardos de contacto podremos empezar con unos de mayor intensidad y empezando por una distancia larga. Repetiremos el proceso

IMPORTANTE

Tanto con el ejercicio 1 como con el 2 debemos recordar trabajar en distancia; estar muy atentos a las reacciones del animal; tener presente siempre hacerlo en momentos en que el perro esté relajado y parar siempre que veamos alteración en él.

Segundo caso – Tratamiento –

Si ya te ha pillado el toro y las fiestas están aquí, todo lo visto anteriormente no sirve. Si no puedes ir a sitios tranquilos y sin ruidos durante este tiempo, tendrás que acudir a un profesional y que te ayude a hacer una gestión emocional de urgencia con tu perro.

Esta gestión, en ocasiones, consiste en medicar al perro para que esa ansiedad se reduzca lo máximo posible para ello hay que acudir al veterinario y contar con el apoyo de un profesional comportamentalista.

Gestión del espacio

Es conveniente preparar una zona donde el perro se sienta seguro y vaya a ella, por ejemplo su chenil. Este chenil se puede, a su vez, proteger con mantas para minimizar el ruido lo máximo posible. Todas las alternativas que podáis añadir aquí serán buenas para el perro (insonorizar habitación, etc.).

 

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Problemas de socialización con otros perros

Es posible que tu mascota se altere mucho cuando vea a otros perros y se ponga a ladrar como un loco. En algunos casos, hay perros, que gestionan muy mal la relación con otros de su especie llegando, incluso a la violencia. Esto se agrava según la época del año, la raza, lo posesivo que sea, si está en un recinto cerrado, si está sujeto, si es dominante, si es celoso, si hay hembras, si está con otros machos. También se ven estos problemas cuando se trata de dos machos o de dos hembras; aunque en algunos casos, es indiferente y, el perro agresivo, no discriminta.

La situación se agrava aún más cuando esta agresividad se traslada a personas. Hay muchos perros que cuando ven pasar a un corredor, ciclista, patinador, etc., se ponen como locos a ladrar o a perseguir pudiendo llegar a ocasionar un accidente.

¿Qué podemos hacer si nuestro perro muestra cualquiera de estos serios problemas de socialización?

Sin ánimo de ser reiterativos, lo principal es descartar cualquier daño fisiológico o neurológico (visitar al veterinario) y contratar los servicios de un profesional que le haga una buena gestión de modificación de conducta.
No obstante, hay algunas cosas que sí podemos hacer para paliar o reducir estos comportamientos tan desagradables.

1. Ejercicio

El ejercicio diario y abundante es fundamental para nuestra mascota. Al estar activo, se cansará y tendrá menos ganas y motivos de estar pendiente de otros perros. El deporte es bueno para personas y animales y, si no puedes dedicarle el tiempo que necesita, siempre puedes contratar a alguien que lo pasee por ti. Según la raza y tamaño del perro, la actividad física debe aumentar. Si tienes un perro grande, deberás sacarlo al menos un par de horas al día a la calle.

2. Olfato:

Los ejercicios de olfato son fundamentales en toda la vida de cualqueir raza de perro. Si es joven como si es senior, se trata de su sentido más desarrollado. Se podría decir que ellos ven por el olfato. En algunas razas, incluso, es raro verles con la nariz fuera del suelo.

Las técincas para trabajar el olfato son ilimitadas pero te podemos dar algunos consejos como esparcirle comida por el cesped, comprar alfombras de olfato, apagar todas las luces y ponerle comida en el suelo para que le encuentre, esconderle su ración de comida y que la busque…

Si quieres más información sobre el trabajo de olfato visita este artículo que publicamos en coachingdogs

3. Adiestramiento en obediencia

Es fundamental que el perro te obedezca cuando le llames, de este modo, aunque se ponga nervioso y quiera atacar a otros perros, el mero hecho de que tú le des la instrucción adecuada, hará que salga de esa situación.

Por ejemplo, si tu perro se tira a por los ciclistas, le llamas y le obligas a ir a tu lado hasta que el ciclista se aleje. Así el perro entenderá, que lo que tiene que hacer es lo que tú le mandas y no lo que su innatismo o su mal carácter le empujan a hacer.

4. Trabajos específicos de relación con otros perros

Estos deben ser supervisados por un profesional pero, a groso modo, se trata de enfrentar (con mucha distancia) al perro a aquella situación que lo altera e ir, paulatinamente, reduciendo esa distancia hasta que se vaya sintiendo más cómodo con la presencia de lo que le pone tan nervioso.

En muchos casos será necesario que haya una valla de seguridad en medio y dotar de todos los medios para evitar accidente (bozal, correa al cuello del perro, etc.).

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Problemas habituales de conducta canina

¿Tú perro ve a otro y se pone a ladrar como loco y se tira a por él?, ¿Cuándo viene alguien a casa, vives escenas de campo de batalla?, ¿tú perro se escapa detrás de gatos, conejos, ardillas, corredores, ciclistas…?,  ¿Urga en la basura en cuanto te descuidas?,  ¿Hace grandes destrozos en la casa?…. Todo esto son problemas habituales de conducta.

Es muy frecuente el acudir a un profesional del comportamiento canino cuando la situación es insostenible y no podemos o creemos que no somos capaces de controlar el comportamiento de nuestro amigo en determinadas situaciones.  Todas las circunstancias descritas en el encabezado de este artículo y muchos más son tremendamente habituales y, en muchos casos,  de no fácil solución si no se toman las medidas adecuadas. Continuar leyendo «Problemas habituales de conducta canina»

El contexto en el adiestramiento canino

Estoy recordando una anécdota que me contaba una clienta de cuando vivía en EEUU, hablándome de un labrador retriever que tenía la costumbre de saltar y atacar a otros perros. Con la gente era muy bueno pero, cada vez que veía a otro congénere, se ponía como loco. Hartos de esta incómoda situación lo llevaron a una escuela especialista en comportamiento canino donde, después de unos suculentos honorarios, decidieron quedarse al can para reconducir su conducta a unos parámetros más estables.

Continuar leyendo «El contexto en el adiestramiento canino»

Dominancia con la comida

En este artículo vamos a tratar un tema que muchos propietarios de perros consultan a profesionales del adiestramiento y veterinarios,  la dominancia con la comida.

Existe, en muchos propietarios, la creencia de que hay que quitarles la comida  para demostrarles quien manda… esto lo hemos visto en televisión repetidas veces cuando “profesionales de la conducta canina” recurren a este método para enseñar quien es el macho alfa, líder de la manada y otras cosas similares.  También  se hace con la previsión de que cuando haya niños en casa y golpeen o le quiten el tazón de comida, el perro no muerda,

Continuar leyendo «Dominancia con la comida»

Juegos de olfato

Aunque los cachorros son esencialmente ciegos al nacer, su sentido del olfato está completamente desarrollado y activo. Es el sentido más poderoso de un perro e incluso, cuando es longevo, sigue siéndolo. Mientras nosotros nos enfocamos en cómo se ven las cosas, las atenciones de nuestros perros se centran en una mezcla heterogénea de aromas que flotan en el aire. Son unos maestros de olfato

Mientras los humanos tenemos seis millones de receptores olfativos; los perros tienen hasta 300 millones. Además, la parte del cerebro que analiza los olores es 40 veces más grande. Esto permite a los perros encontrar y seguir el rastro de cualquier cosa – excursionistas perdidos, descubrir trufas enterradas o incluso localizar cadáveres debajo del agua.

Aunque  dependen del olfato para sobrevivir, para su desgracia, gracias a la vida que tienen como mascotas, han perdido gran parte de este potencial. Sin embargo, con solo un poco de planificación y paciencia, puede agregar juegos de aromas divertidos.

Estos son algunos ejemplos:

1 Encontrar comida

Es el modo más sencillo, se trata de colocar premios de comida esparcidos por el suelo para que los encuentren por su aroma. Una vez que encuentre el primero (a menudo por accidente), rápidamente descubrirá la posibilidad de encontrar otros con su nariz.

Comienza colocándolas a la vista mientras está fuera de la habitación, le llamas y observa como las busca, rápidamente buscará más. Repite colocando los premios en lugares menos obvios; en una esquina, justo debajo de un sofá o mesa de centro, o incluso debajo de un cojín para perros. Coloca los premios mientras está fuera o en otra parte de la casa.Colóquelos mientras ella está afuera, o en otra parte de la casa.

Varia la colocación y la cantidad; algunos días solo esconde una golosina. Una vez que «lo consigue», varia el elemento oculto. Intenta esconder un juguete dispensador de comida lleno de golosinas.

También puedes optar por apagar la luz o ponerle un antifaz para perros especial para juegos de olfato (calming cap o similar).

2 Tocar la mano

Pon premios sabrosos en tu mano, cuanto más sabroso, mejor; coge uno, cierra el puño y pon la palma hacia abajo; ofrécele ese puño y dejale olfatear. Mientras lo hace, dices «¡búscalo!» Una vez que lo haya olfateado, abre la mano y ofrece el premio, diciendo: «¡buscalo!» repite esto unas cuantas veces. Luego, agrega tu otro puño vacío. A continuación, mueve las manos cerradas hacia adelante y hacia atrás, luego ofrece ambas cosas y di «¡Encuéntralo!» Cuando olfatea la mano de la golosina, di: «¡Encuéntrala!» Y ábrela para darle la golosina.

Repite esto, alternando la mano en la que colocas la golosina. A medida que continúe, espera hasta que pueda ver su nariz realmente «alerta» en la mano antes de abrirla. La idea es enseñarle que la ubicación del tratamiento varía y solo se puede encontrar oliéndolo. Una vez que lo consigue, agrega los dos puños de un amigo a la mezcla, haciéndolo doblemente difícil para ella.

3 Olores de animales

Los perros nacen rastreadores de presas, y con gran instinto cazador, aprovecha esto haciendo que aparezca el olor de otro animal. Mejor probar esto solo al aire libre, ya que los perros a menudo orinan sobre el olor de otro animal como una forma de recuperar territorio.

Para comenzar, dale una toalla o un trapo viejo a un amigo y pídele que lo frote sobre otro perro o el gato. Luego, sin la presencia del perro, coloca la tela oculta en algún lugar del patio, debajo de un arbusto o detrás de un árbol. ¡Entonces deja salir a tu perro y ve qué pasa! Puedes probar esto aleatoriamente con el aroma de diferentes animales para que tu perro adivine.

4 Ocultar y buscar (el escondite)

Mientras tu perro esté distraido escóndete en un armario, debajo de una cama o en un lugar donde normalmente no esperaría que estuvieras. Entonces solo espera, inevitablemente comenzará a buscarte. Una vez que te encuentre, alabar y recompensar! Si estás en un armario y la oyes olfatear en la puerta, sabrás que está haciendo lo que los perros han hecho durante siglos.

Luego, llévelo al aire libre a un área boscosa sin correa para perros, preferiblemente sin nadie más alrededor. Haz que un amigo sostenga a tu perro, luego camina hacia el bosque y busca refugio. Tu amigo debe esperar 30 segundos, luego decir «¿Dónde está (tu nombre)?» Y liberar. Tu perro debería buscarte. En un minuto debería encontrarte. Aumenta la distancia para dar dificultad.

5 Juego de trileros

El famoso juego de los trileros: Esconde debajo de un vaso un premio mientras el perro mira, muévela hacia alante y atrás y di «encuentra». Cuando lo huela, levanta la taza y di «encuentra». También vale que golpee el vaso.

A continuación, agrega una segunda taza. Coloca la golosina y luego mueve las tazas de un lado a otro. Di “¡Encuéntralo!” Y déjala que huela cada taza. Espera hasta que huela la correcta antes de alabar y levantar la taza.

Repetir hasta que acierte. Luego, agrega una tercera taza, y repite hasta que lo haga en el primer intento cada vez. En ese momento, sabrá que está usando su nariz y no una elección aleatoria.

6 ¿Dónde está la cena?

Consiste en cambiar la ubicación de la comida cada noche.

Primero colocarlo en la habitación de al lado; comenzará a oler con entusiasmo y encontrará el tazón rico en aromas en segundos. Al día siguiente, esconde el tazón en algún lugar de la casa y llámale a cenar. Le llevará un poco más de tiempo, pero lo encontrará y lo engullirá. Una vez que hayas establecido este juego, mueve su tazón una o dos veces por semana y haz que lo encuentre.

7 Senderos de olores

La comida no es lo único en que los perros están interesados. Los aromas únicos, como los aceites esenciales (la lavanda, el anís y la valeriana funcionan bien) pueden motivar a los perros y excitarán sus instintos de rastreo.

Para empezar, consigue un juguete favorito (una pelota funciona bien) y ponle unas gotas de aceite esencial. Luego, juega un juego rápido de búsqueda en interiores, seguido de una recompensa. Hazlo varias veces en un día. Al día siguiente, con el perro ausente, esconde el mismo juguete, luego coloca pequeños trozos de papel ungido con el aceite en el suelo, alejando a 50 cm. Luego, deja que el perro entre en la habitación donde comienza el sendero y di: “¡Encuentra tu bola!” La mayoría de los perros olerán las hojas de papel y, finalmente, conectarán ese olor con la bola. Continúa y elogia cuando sigue el rastro. Cuando encuentre la pelota, ¡recompensa!

Reduce gradualmente la cantidad de papeles perfumados hasta que pueda encontrar la bola perfumada. Una vez dominado en casa, prueba a hacerlo en el parque o en el campo. Cuando lo tenga controlado, cambia el olor y el juguete y comienza de nuevo.

8 Encuentra el olor

Para empezar, toma la misma bola perfumada y colócala en una caja de zapatos. Luego, anímala a que se acerque y la olfatee diciendo: “¡Encuentra tu bola!”. Finalmente, rascará y pateará la caja, por lo que deberías sacar la bola y recompensa con ella. . A continuación, repite esto, solo con tres cajas, la bola en la caja original (para evitar la contaminación cruzada). Di «¡Encuentra tu bola!» Y trabaja hasta que ella tenga éxito.

Ahora, en lugar de poner la bola perfumada en una de las tres cajas, simplemente coloca una hoja de papel en la misma caja, con unas gotas del mismo aroma. Oculta la bola perfumada, lávate las manos, luego coloca una bola nueva, sin perfume, en un bolsillo. Di “¡Encuentra tu bola!”. Cuando se acerque a la caja con el papel perfumado, felicita, luego saca la bola del bolsillo y tírala como recompensa. Repita esto con el tiempo, aumentando la distancia y el número de cajas.

Todos estos juegos de iniciación sólo son una pequeña muestra de todas las cosas que puede hacer un perro. Si crees que tiene mucho talento, puedes buscar algún club de olfato y rastreo o hacer algún curso avanzado.

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Enseña a tu perro a no coger cosas del suelo

Dentro del trabajo de autocontrol, tan importante para la salud emocional del perro, vamos a enseñarle a no coger cosas del suelo que puedan ser peligrosas o perjudiciales pare él. La motivación que nos lleva a hacer este artículo es la cantidad de casos que se dan de intoxicaciones o envenenamientos que sufren estos pobres animales.

¿Cómo enseñar la técnica?

  • Ponemos una trampa muy suculenta con objetos de gran interés para él: salchichas y demás.
  • Nos acercamos al señuelo acompañando al perro pero quedándonos detrás de él
  • A medida que se acerca soltamos correa quedandonos detrás de él hasta que se tense la correa
  • Es muy importante que la tensión de la correa no le permita coger los objetos y, estos, se queden a aproximadamente 50cm – 1m de él.
  • Entonces decimos las veces que haga falta la orden que queramos que sirva para convencerle de que no coja ese objeto. En el caso del video es NO.
  • Cuando pierde el interés, felicitamos y premiamos.

El tono ha de ser conciliador y afectivo, simplemente estamos informando de que no queremos que coja esa comida del suelo.

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Enseña a tu perro a tener autocontrol 

La primera capacidad a desarrollar dentro de las bases de la salud emocional en animales y humanos es el autocontrol. Se trata de la capacidad consciente de regular los impulsos de manera voluntaria, con el objetivo de alcanzar un mayor equilibrio en el ámbito intrínseco y relacional. Al tener autocontrol, se pueden manejar las emociones y regular el comportamiento.

En el caso del perro tiene múltiples ventajas ya que aprenderá a controlar su impulsividad siendo un perro más estable y afectuoso, así como resultar más sencilla la convivencia con él. 

¿Cómo podemos trabajar el autocontrol?

Vamos a enumerar un conjunto de técnicas que ayudarán al perro a gestionar mejor esta capacidad:

  • Dejarle jugar solo mientras estamos en casa
  • Ponerle juegos que desarrollen sus habilidades cognitivas
  • Hacer juegos que impliquen el olfato
  • Hacerle que espere para obtener los premios
  • Técnicas de adiestramiento apropiadas

Dentro de las técnicas para trabajar el autocontrol están las actividades de permanencia. En ellas, debe permanecer quieto (sentado o tumbado) hasta que se le libere mediante un comando. Este trabajo se debe realizar progresivamente en distancias y en tiempo. Esto quiere decir que iremos alejándonos o dejaremos pasar más tiempo antes del comando de liberación.

Para hacer este ejercicio utilizaremos una correa larga, daremos el comando al perro para que se siente o espera, nos alejaremos unos pasos (sin soltar la correa), le felicitaremos y daremos su premio. En el video que se muestra a continuación se ve como el perro aguanta atento hasta que se le da la orden.

Con el tiempo y la práctica se podrán alcanzar tiempos y distancias muy largas sin que el perro sufra.

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Adiestramiento en positivo

Una de las técnicas de adiestramiento que más han supuesto una revolución en el mundo del adiestramiento ha sido el uso de las técnicas positivas para lograr objetivos.


Altamente difundido y con una buena sustentación teórica ha tenido, rápidamente, un importante crecimiento dado que para un adiestrador es más fácil conseguir convencer a su cliente diciéndole que no tendrá ningún tipo de huella emocional el animal con este método.
Y hay que reconocer que así es. Es totalmente inocuo, no supone ninguna molestia al animal; no se usan métodos aversivos como collares de pinchos, cordinos de ahorque, collares eléctricos…

Además de sus ventajas emocionales para el animal y económicas para el adiestrador, como ya dije antes, tiene una buena sustentación teórica que trataré de dejar reflejado a continuación.

De pisaba

En el adiestramiento en positivo no se castiga al animal tratando de reforzar las conductas apropiadas con premios y objetos de su interés.
Para ilustrarlo con un ejemplo: imaginemos un perro que no para de ladrar: la técnica consistiría en ignorarle hasta que deje de ladrar y, cuando lo haga, hablarle de un modo agradable, acariciarle, jugar con él o darle un bocado de algo sabroso. Lo mismo serviría para un perro que se sube encima, que se orina, que molesta… etc.

Las ventajas de este método son bastante aplicables en adiestramiento (llamémoslo educación) pero tiene algunas contrapartidas.

La primera es la duración en el tiempo. Volviendo al ejemplo del perro que ladra: si un perro ladra, nadie es feliz, ni el perro, ni los dueños, ni los que aguantan el molesto modo de comunicar su malestar del animal.

Por otro lado, en el caso de una conducta tremendamente inadecuada como es el caso de un perro que tenga miedo o sea agresivo, no serviría ya que la gestión emocional merece ser tratada y no esperar a que se pase sola.
En este sentido: imaginemos un perro agresivo que no tolera que ningún perro se le acerque, cuanto antes atajemos la situación será mejor para todos.

¿En qué caso sería ideal el adiestramiento en positivo? –
Desde mi punto de vista, el mejor momento para introducir las técnicas de educación en positivo sería con perros estables y adiestrados es el método ideal. Si acabas de adoptar un perro de un refugio, tienes un perro con miedos, ansiedad o agresividad… Mi recomendación es que tiendas hacia el adiestramiento cognitiva emocional y – por supuesto – al trabajo de salud emocional.

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Adiestramiento punitivo, positivo o cognitivo

Supongo que te habrás planteado, si eres propietario de un perro, cuál será el mejor método para enseñar obediencia, corregir malas conductas o, simplemente, entrenar a tu animal de compañía. Los tres métodos más en boga ahora mismo son: el punitivo (afortunadamente cada vez con menos adeptos), el positivo y el cognitivo. En este artículo vamos a intentar analizar los tres.

Adiestramiento Punitivo (con castigos)

El adiestramiento punitivo es el más tradicional, el usado desde siempre con todos los animales. Es básicamente un tipo de enseñanza basada en “si no haces lo que te digo, te castigo” o “Si no trabajas no comes”. A día de hoy, todavía se usa porque es el más sencillo de aplicar ya que va directamente relacionado con las emociones y pensamientos negativos que tenemos los humanos.

En este tipo de adiestramiento lo que se hace es utilizar elementos desagradables para el perro (collares de ahorque, de descargas, de pinchos o elementos molestos…) para que el perro realice una conducta adecuada. Estos métodos mezclados con el condicionamiento clásico dan unos resultados muy rápidos a corto plazo, por ello muchos adiestradores los han usado desde siempre.

Los inconvenientes de este método son tantos y tan extendidos que no me voy a detener en valorarlos. Desde coachingdogs no estamos a favor de este método y lo desaconsejamos salvo en determinados casos y SIEMPRE bajo supervisión de un profesional

¿Cuándo se debe utilizar si es que se debe utilizar?

En algunos casos no nos quedará otra: imaginemos un perro que tiene un innatismo carroñero muy fuerte y que va comiendo cosas del suelo, podría llegar a envenenarse. Si no hemos conseguido, mediante otros medios que elimine esa costumbre tendremos que utilizar algún método punitivo como – por ejemplo – un collar de vibración para modificar esa conducta.
Si tenemos un perro con otros innatismos como la predación (hay perros que salen corriendo detrás de ciclistas, runners o niños…) pueden suponer un peligro, y no nos quedará otra – si ya hemos agotado todas las opciones – que recurrir a algún método punitivo.

Todos estos métodos, insisto, deben der orientados por un experto en comportamiento canino ya que – de no estar supervisados – un propietario con poca experiencia puede hacer más mal que bien al animal y, además, crear un problema en la convivencia con el perro.

Adiestramiento en Positivo

El adiestramiento en positivo, por su parte, se basa en todo lo contrario. Reforzar y felicitar las conductas positivas de los perros e ignorar las conductas malas. De este modo, por poner un ejemplo, si tu perro está ladrando, lo que harás será ignorar ese comportamiento hasta que deje de hacerlo para, entonces, premiar la conducta deseada reforzándole para que la vuelva a hacer. Con el tiempo el animal asociará que hacer o dejar de hacer algo le reportará una recompensa que se convertirá en un estado de alegría. La pretensión es que al final corriga sus malos hábitos y comportamientos desde una motivación intrínseca y no extrínseca. En algún video he visto como un perro muy efusivo que se subía a la gente, con el tiempo dejaba de hacerlo.

Este método se acerca al ideal y, en él, se basan los sistemas educativos más modernos. No regañamos nunca al animal y, así, conseguimos que sea feliz. Con el tiempo va aprendiendo que es lo que tiene que hacer. Sin embargo, en muchos casos es altamente desaconsejable ya que si se usa en determinados tipos de conducta, no sólo no servirá, si no que podrá resultar peligroso. Imaginemos un perro altamente agresivo con innatismo cazador… no podremos utilizar el método de ignorar la conducta para corregir esa conducta. En este caso, habría que recurrir a estrategias más contundentes.

¿Cuándo debemos utilizar este método?

En animales muy estables que no tengan ninguna alteración en su conducta; que estén debidamente socializados con otros perros y humanos, que tengan inibición de mordida y que no muestren innatismos (conductas desde el nacimiento) claras hacia el carroñeo, la persecución, la presa… etc. En todos estos tipos de perros buenazos, el mejor método de adiestramiento es el positivo ya que el perro no muestra conductas agresivas ni supone un peligro para los demás o para sí mismo.

Adiestramiento Cognitivo

Entre el primero y el segundo, que duda cabe, nos quedamos con el segundo. Sin embargo me gustaría plantear una tercera opción. La educación canina desde la perspectiva cogntiva atendiendo a las características físicas, cognitivas, emocionales y sociales de los perros. Aquí desenmarañamos una inmensa red donde acercamos el pensamiento y comportamiento de los animales al de los seres humanos.

Adiestrar con este método supone analizar las redes neuronales del animal e ir construyendo nuevas para conseguir un perro equilibrado y feliz. En este caso, sí corregiremos al animal cuando tenga una conducta inadecuada frenando las redes del hacer y cambiándolas por las de no hacer. Debemos recordar que el enfado no es malo, forma parte de la convivencia de los individuos. Al guiar con la correa a nuestro perro, le estamos aplicando un elemento aversivo que no le gusta pero, nos sirve para que cuando tengamos la conducta deseada poder aflojar la correa y que él resuelva el problema o situación a la que se enfrente.

¿En qué se basa este tercer método? En un trinomio: Creación de estructura (aprendizaje), Comprensión de la estructura (usarla) y – por último – resolución de problemas. Para realizarlo correctamente, debe llevar añadido  un código de comunicación en el que  corregimos verbalmente o con guiado de correa si no hace lo que pretendemos, premiando y felicitando cuando sí lo hace..

Con este esquema tan básico vamos a poder enseñar a un perro prácticamente cualquier cosa; no le ocasionaremos ningún daño o huella emocional; estará equilibrado y será – en definitiva – un animal feliz.

Por supuesto en este método que aquí recomendamos, dotaremos de muchísimo vínculo emocional al binomio formado por el tutor y su amigo.

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