El contexto en el adiestramiento canino

Estoy recordando una anécdota que me contaba una clienta de cuando vivía en EEUU, hablándome de un labrador retriever que tenía la costumbre de saltar y atacar a otros perros. Con la gente era muy bueno pero, cada vez que veía a otro congénere, se ponía como loco. Hartos de esta incómoda situación lo llevaron a una escuela especialista en comportamiento canino donde, después de unos suculentos honorarios, decidieron quedarse al can para reconducir su conducta a unos parámetros más estables.

Durante un tiempo el perro permaneció en aquella escuela y, cada poco tiempo, enviaban un video en el que se le veía interactuando con otros perros sin pelearse ni mostrar ningún signo de alteración emocional.

“Cada perro tiene dos adiestradores en su vida: nosotros y el entorno. El entorno trabaja para cambiar su comportamiento 24 horas al día”
Pasaje de Tratado sobre la agresividad canina – James O’Heare

Transucurrido un tiempo prudencial, en la escuela, dieron el alta al animal y éste pudo volver a casa. No mucho tiempo después, cuando volvieron a salir a la calle con él a dar un tranquilo paseo, el perro vio a un carlino que se acercaba y saltó sobre él con gran agresividad. Sin duda, la conducta, milagrosamente había regresado. El trabajo de los comportamentalistas parecía haber tenido un camino de retorno y el perro volvía a recuperar su conducta anterior

¿Por qué el trabajo de los expertos no había funcionado? ¿Cuál era la razón de que aquel indeseable comportamiento hubiera vuelto con la misma intensidad de antes de ir a la escuela?

La respuesta es sencilla, concreta y clara, el perro había vuelto a su comportamiento anterior porque había una cosa de los comportamentalistas no habían tenido en cuenta, el contexto. Y es que una situación evaluada, si no se tiene en cuenta todas las características en las que se produce, no puede ser tratada. Se puede conseguir un gran avance al sacar al perro de su contexto pero, en cuanto vuelva, sin duda, la conducta volverá.

Que duda cabe que, al llevarse al perro a la escuela, donde tenía unas nuevas normas, cuidadores, educadores y protocolos, el perro modificó su comportamiento pero al volver a asumir su rol (fuera el que fuera) la conducta volvió como no podía ser de otro modo.

Por tanto, proponemos, que cualquier trabajo que se haga de modificación de conducta debe contemplar – como parte fundamental del esquema de resolución del problema – el trabajo en el contexto en el que aparece.

Es por ello que en coachingdogs renunciamos a llevarnos al perro hasta que esté adiestrado e involucramos a los tutores desde el principio del trabajo hasta su consecución, ya que el binomio que formen hará que el perro mejore su actitud o avance en el sentido que pretendemos.

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